jueves, 21 de marzo de 2013

27


miro a dios en mis manos, en el pájaro que dibujé con lapicero en mi muñeca,
le pido perdón por invocar a la muerte,
el miedo se come cada pedacito de pájaro,
la sangre en la habitación aumenta,
el miedo también,

los barcos traerán los deseos malignos que crecen en esta noche fría,
los otros sueños y la salud, parecen esconderse muy bien entre los cabellos dorados,
del dios de la luna y el sol.

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